El Asperger, llamado ´síndrome invisible´, afecta en Asturias a siete de cada mil niños.
Por qué llevas el pelo sucio? Por qué estás tan gorda? Las preguntas, normales para un pequeño de 4 ó 5 años, dejan de serlo cuando el niño crece. Así es como María José Díaz, madre de Alejandra, se dio cuenta de que algo fallaba en el comportamiento de su hija. Alejandra padece el síndrome de Asperger, un trastorno generalizado del desarrollo que se caracteriza por una limitación significativa de las capacidades para la relación social.
Los padres de los aspis , como cariñosamente llaman a estos niños, suelen percibir la diferencia cuando tienen entre 2 y 7 años. María José se dio cuenta del extraño comportamiento de Alejandra, algo más tarde, a los 9 años. "En casa no lo notas tanto; el problema está en el colegio", comenta. "El psicólogo nos decía que Alejandra era muy inteligente pero, que, sin embargo, no aprendía", añade. Y es que los niños --y adultos-- con Asperger presentan un aspecto externo normal. Suelen ser inteligentes. Pueden recitar de memoria el santoral o, como Alejandra, imitar perfectamente los sonidos. Pero tienen problemas para relacionarse con los demás y presentan comportamientos sociales inadecuados.
Uno de los síntomas más característicos de los aspis es la literalidad. Se lo toman todo al pie de la letra. "Estate quieta que te mato", comenta María José, sería para otra niña una simple bronca, para un Asperger es "una amenaza real". La lógica de quienes sufren el síndrome es aplastante. "Este pastel está de muerte", afirmaba un padre en un cumpleaños. "Pero como puede estar de muerte si la muerte es mala y el pastel está muy bueno", le respondía su hijo. Alejandra tiene excelentes en todas las asignaturas, excepto en Religión. "Lo intenta, pero la Religión no tiene lógica", afirma su madre. Es ya una adolescente y está pasando por un buen momento. No siempre fue así. María José, que preside la asociación asturiana de Síndrome de Asperger, asegura que Alejandra, fiel a su lógica, pensaba mucho en la muerte. "Ella quería morirse para ver si, al volver a nacer, salía mejor", afirma.
Los síntomas de Alejandra, como los de otros aspis , están siendo controlados. Pero no siempre fue así. Su familia recuerda la interminable peregrinación de especialistas, que duró tres años, hasta llegar a un diagnóstico. Autismo, hiperactividad, trastorno obsesivo-compulsivo... "Alejandra dejó de hablar de comer y de caminar", afirma su madre. Fue el momento del psiquiatra y de las pastillas pero no del diagnóstico. "La sociedad piensa que son niños maleducados porque no lo entienden", añade. "Muchos médicos, pediatras y psiquiatras lo desconocen, por eso se llama el síndrome invisible", explica. Alejandra ya sabe que es diferente. Como ella, siete de cada mil niños pueden estar pasando por lo mismo. Sólo en torno al 5% está diagnosticado. La asociación asturiana, que ayer reunió a 400 participantes en una jornada científico sanitaria, cuenta con 40 asociados. "Alejandra será síndrome, pero no padecerá por ser síndrome", comenta su madre. "Le explicamos que es discapaz, pero no incapaz. Ella dice que es como todo el mundo, pero especial", indica su madre. María José está convencida de que su hija podrá llevar una vida normalizada. No en vano, otros aspis famosos como Bill Gates o Steven Spielberg lo han logrado.
Cómo es posible? María José explica que los niños con Síndrome de Asperger pueden moldear su comportamiento gracias a las terapias conductuales. "Ensayamos situaciones que pueden generar conflictos para evitarlos. Hemos llegado a ensayar hasta fiestas de cumpleaños", indica. La jornada de ayer también ayuda. María José, satisfecha, ironiza: "Tendremos falta de habilidades sociales, pero hemos conseguido juntar al Principado y al Ayuntamiento de Oviedo". Eso sí es habilidad
















